La peregrinación anual a la Virgen de Lourdes en Alta Gracia, en la provincia de Córdoba, es una manifestación popular que une a miles de fieles en una experiencia compartida de fe y esperanza. Este evento, que se desarrolla cada año en la noche del martes 10 de febrero, culmina con el rezo del Rosario y la misa central en el santuario. Según las autoridades locales, el evento se organiza bajo el lema: "Con María, amar llevando el dolor del otro".
El gobierno de la provincia de Córdoba ha activado un operativo especial para garantizar la seguridad y fluidez del recorrido. Durante el día, se realizarán cortes en la Autovía Ruta 5 y desvíos en las vías principales para facilitar el movimiento de los participantes. Este protocolo es resultado de años de experiencia en la gestión de grandes movimientos poblacionales en el contexto de la peregrinación, que atrae más de 15.000 personas anualmente.
La peregrinación, que comenzó en 1953 y se ha mantenido como una tradición en la región, tiene un significado profundo tanto para los participantes como para la comunidad en general. Los fieles, muchos de los cuales son jóvenes entre 18 y 35 años, participan en esta actividad que combina caminata, oración y encuentro fraterno. Según datos de la Secretaría de Cultura de la provincia, el evento ha crecido en popularidad en los últimos años, con una participación que supera los 5.000 personas en su edición más reciente.
El evento no solo es una expresión de fe, sino también un espacio para la solidaridad y el compromiso con las causas sociales. Muchos participantes se enfocan en temas como el apoyo a personas en situación de vulnerabilidad, la defensa de derechos humanos y la promoción de la paz. Estos temas reflejan la conexión entre la peregrinación y las preocupaciones de la sociedad contemporánea.
La organización de la peregrinación requiere una coordinación cuidadosa entre múltiples instituciones, incluyendo la Secretaría de Cultura, el Cuerpo de Bomberos, y la Policía Provincial. Este trabajo colaborativo asegura que el evento se desarrolle de manera ordenada y segura, minimizando los riesgos asociados con la movilidad masiva de personas en áreas urbanas.
En el contexto actual, la peregrinación 2026 se presenta como un ejemplo de cómo las tradiciones religiosas pueden ser adaptadas para abordar desafíos modernos, como la seguridad y la inclusión. La participación de jóvenes en el evento, junto con la presencia de instituciones públicas y privadas, refleja un compromiso con la paz y la solidaridad social.
El gobierno de Córdoba ha destacado la importancia de mantener el evento sin alteraciones, asegurando que el recorrido sea accesible y seguro para todos los participantes. Este enfoque se alinea con el objetivo de fomentar un espacio donde los fieles puedan expresar su fe y su compromiso con valores como la empatía y la compasión.