El jueves 26 de febrero, a partir de las 03:37 a.m., comenzarán los paros de controladores aéreos en todo el país, según el cronograma anunciado por la Asociación Técnicos y Empleados de Protección y Seguridad a la Aeronavegación (ATEPSA). Esta medida afectará los despegues en todos los aeropuertos nacionales durante toda la semana, generando complicaciones para quienes aún están en vacaciones. El Gobierno nacional no ha presentado una respuesta oficial a la medida, lo que ha generado preocupación en el sector.
El paro, definido como "legítima acción sindical" por el gremio, responde a la falta de acuerdo en la negociación con la Empresa Argentina de Navegación Aérea (EANA) tras el vencimiento de la prórroga de la conciliación. Los controladores aéreos, que garantizan la seguridad y fluidez de las operaciones aéreas, enfrentan presiones por la escasez de recursos y la falta de reconocimiento de sus logros en el sector.
Según el cronograma, los primeros días de paro se centrarán en las zonas costeras y regiones con mayor actividad aérea, como Buenos Aires y Córdoba. Los vuelos de larga distancia, en especial los que conectan con Europa y América del Norte, estarán en mayor riesgo de retrasos. Además, se espera que los aeropuertos de Ezeiza y otros en zonas rurales experimenten una reducción significativa en la cantidad de vuelos, lo que impactará en las conexiones internacionales y regionales.
El movimiento, que se prevé continuará hasta el lunes 29 de febrero, ha sido bien recibido por algunos sectores del sector aeroportuario, pero también ha generado preocupaciones en el ámbito empresarial por la falta de planificación. Los usuarios en vacaciones, en particular aquellos que tienen vuelos programados para el próximo mes, deben estar atentos a las posibles alteraciones en sus itinerarios.
El Gobierno y las autoridades aeronáuticas están evaluando las medidas para minimizar el impacto en el transporte aéreo. Sin embargo, el gremio sostiene que el paro es necesario para exigir un acuerdo que incluya la mejora de condiciones laborales y la seguridad en el ámbito aeroportuario.
Los controladores aéreos, fundamentalmente responsables de la coordinación y seguimiento de vuelos, enfrentan un desafío que podría afectar no solo a las empresas aéreas, sino también a miles de pasajeros que dependen de los servicios aéreos diarios. Este fenómeno, aunque breve, representa un ejemplo de cómo los conflictos laborales en sectores críticos pueden tener efectos macroscópicos en la economía nacional.