El arzobispo Ettore Balestrero, representante del Vaticano en la ONU, ha anunciado un compromiso firmemente vinculado a la inclusión y el respeto hacia las personas con síndrome de Down. Según sus palabras, se busca no solo mejorar la vida cotidiana de estas personas, sino también garantizar que sus derechos sean reconocidos y protegidos a nivel internacional.
En el mensaje, Balestrero destacó la importancia de la inclusión integral, que debe abarcar desde el acceso a la educación hasta la participación en actividades sociales y laborales. Esto, según él, es clave para combatir la discriminación y promover la salud mental y emocional de las personas con síndrome de Down.
Balestrero destacó que el síndrome de Down no es un problema para la sociedad, sino una condición que requiere apoyo y recursos adecuados. Esto incluye la necesidad de adaptar entornos educativos y sociales para que las personas con esta condición puedan tener una vida plena y autónoma.
Se espera que la iniciativa del Vaticano en este ámbito sea un impulso para otros actores internacionales y que los países que participan en la ONU también adopten medidas similares.