La marcha de los gremios combativos que se llevó a cabo este jueves frente al Congreso de la República terminó con una grave represión policial y decenas de heridos y detenidos. Según fuentes oficiales, al menos 70 personas fueron heridas durante el evento, mientras que la policía desplegó fuerzas en las calles para contener la protesta. El fenómeno se debe a que los participantes, que incluyen gremios, sindicatos y grupos políticos de izquierda, buscan frenar la aprobación de la reforma laboral.
La convocatoria para acompañar el paro en rechazo a la reforma laboral, que se convocó desde el ámbito sindical y político, generó una movilización masiva. En total, más de 5000 personas se unieron a la protesta, según datos de los organizadores. El movimiento tiene por objetivo bloquear el proceso legislativo en el Congreso, ya que se considera que la reforma laboral representa un ataque a los derechos trabajadores.
El presidente del sindicato de transporte, Abel Furlán, destacó la necesidad de un nuevo paro de 36 horas para la próxima semana. Señaló que la medida podría generar un impacto significativo en el proceso legislativo y permitir una mayor presión sobre el gobierno. Este llamado ha generado una respuesta inmediata desde los partidos políticos, quienes han expresado preocupación sobre la falta de diálogo con las fuerzas sociales.
Las fuerzas de seguridad, en un intento por controlar el desorden, utilizaron balazos y gases lacrimógenos frente a las instalaciones del Congreso. Los participantes, muchos de ellos jóvenes, se movieron con una actitud determinada, aunque también con una preocupación por su seguridad. La situación se intensificó cuando los manifestantes intentaron romper una valla que separaba el área del Congreso de las calles.
El Ministerio de Seguridad ha anunciado que se están investigando las acciones de los manifestantes que se encontraron en el área del Congreso. Según fuentes, la policía también detuvo a varios activistas, entre ellos miembros de grupos de izquierda y sindicatos, por supuestas acciones dañinas. Esto ha generado una crisis en los procesos de diálogo y colaboración entre el gobierno y las fuerzas sociales.
El movimiento ha tenido un impacto en el contexto político nacional. Los partidos políticos de izquierda y los gremios combativos, que durante el proceso legislativo han tenido una relación histórica con el gobierno, han mostrado una resistencia creciente a la reforma laboral. La crisis se ha vuelto un tema central en las discusiones políticas actuales, con un impacto en la estabilidad económica y social.
Los participantes en la marcha destacaron la necesidad de un diálogo abierto y efectivo entre el gobierno y los gremios. Algunos de ellos han señalado que la reforma laboral representa un ataque a los derechos de los trabajadores, especialmente en el ámbito de la educación y la salud. La falta de diálogo ha generado una situación de tensión que podría derivar en más conflictos.